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Torre de Madeloc 100 Cims

🥾 Senderismo

📊 INFORMACIÓN GENERAL

📏 Distancia 5.0 km
⛰️ Elevación 270 m
⏱️ Tiempo estimado 2h 5min
🎯 Dificultad Moderado
📍 Ciudad Banyuls-sur-Mer

📖 DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

La ascensión circular a la Torre de Madeloc constituye una de las rutas más espectaculares y cargadas de historia de la zona fronteriza franco-española, ofreciendo una experiencia senderista excepcional que combina patrimonio medieval, fortificaciones militares del siglo XIX, paisajes mediterráneos únicos y panorámicas absolutamente impresionantes desde una de las torres de señales más emblemáticas del Rosellón francés.

El punto de partida se localiza estratégicamente junto a la barrera que controla el acceso al Antiguo Camino de la Torre de Madeloc por la Batería 500, accesible desde Banyuls-sur-Mer a través de la carretera D-86 que, aunque se estrecha considerablemente en sus últimos 6 kilómetros, permanece perfectamente transitable para vehículos convencionales manteniendo precaución debido a su carácter bidireccional en tramos estrechos.

El acceso en vehículo desde Llançà requiere aproximadamente 1 hora y 10 minutos recorriendo 37.2 kilómetros, siguiendo inicialmente la N-260 durante 12 kilómetros hasta Portbou, continuando por la D-914 francesa durante 6.6 kilómetros, y finalmente por la D-86 hasta alcanzar el área de aparcamiento junto a la barrera de acceso al sendero histórico.

El inicio de la ruta presenta inmediatamente elementos de gran valor histórico con las ruinas de los cuarteles militares que se encuentran a pocos metros del punto de partida. Estas construcciones testimonian la importancia estratégica que tuvo esta zona durante los conflictos fronterizos y forman parte del extenso complejo defensivo que caracteriza todo el recorrido hacia la torre medieval.

La progresión inicial se desarrolla cómodamente por el Antiguo Camino de la Torre de Madeloc, completamente asfaltado y en excelente estado de conservación, permitiendo una ascensión suave que facilita la contemplación de las extraordinarias vistas que se van desplegando progresivamente. Este tramo inicial ofrece perspectivas privilegiadas hacia los viñedos repletos de uvas que caracterizan el paisaje agrícola de la región.

A aproximadamente 500 metros desde el inicio se alcanza la zona de la Batería 500, complejo arquitectónico de defensa fronteriza construido entre 1885-1886 como parte del sistema defensivo destinado a proteger el puerto estratégico de Port-Vendres. Esta batería, flanqueada por otras posiciones defensivas, fue diseñada para vigilar la frontera española y constituye un testimonio excepcional de la ingeniería militar de finales del siglo XIX.

La Batería 500 formaba parte de un sistema defensivo más amplio que incluía los cuarteles Taillefer, los cuarteles centrales, La Galline y Fort Béar, diseñado para alojar a los artilleros responsables de la vigilancia fronteriza. La importancia estratégica de Port-Vendres como puerto de embarque hacia Argelia y la proximidad de los conflictos fronterizos justificaron la construcción de estas impresionantes fortificaciones.

Terminando el muro de la Batería 500, el itinerario se desvía brevemente de la pista principal para tomar un sendero hacia la izquierda que permite obtener perspectivas fotográficas privilegiadas del complejo militar. Este desvío de aproximadamente 70 metros conduce de vuelta a la pista principal, optimizando las oportunidades de documentar el patrimonio histórico sin complicar la navegación.

La continuación de la ascensión desde las baterías discurre durante 1.1 kilómetros adicionales hasta alcanzar la Torre de Madeloc propiamente dicha. Durante este tramo se disfrutan vistas espectaculares hacia Collioure y Port-Vendres, poblaciones costeras emblemáticas de la "Costa Vermeille" francesa que destacan sobre el Golfo de León creando un paisaje mediterráneo de excepcional belleza.

La llegada a la Torre de Madeloc marca el punto culminante de la ascensión, alcanzando los 652 metros de altitud según indica el poste indicativo que señala esta cima como uno de los 100 Cims Esenciales. Desde este punto se contemplan panorámicas absolutamente espectaculares que justifican plenamente la popularidad de esta ascensión entre montañeros y excursionistas de toda Europa.

La Torre de Madeloc, construida en el siglo XIII por iniciativa de Jacques II de Mallorca, forma parte de una vasta red de torres de señales ubicadas en el Rosellón que servían para vigilar el mar y España protegiéndose del más mínimo ataque. Con una altura de 30 metros y una circunferencia de 25 metros, esta impresionante construcción se comunicaba con sus vecinas a través de un ingenioso sistema de señales ígneas.

El sistema de comunicación de la torre funcionaba mediante fuegos nocturnos que servían como señales luminosas, mientras que durante el día se utilizaba humo para transmitir información. Su vecina más cercana era la Torre Massane, que estaba unida al Castillo de Collioure, residencia de verano de los reyes de Mallorca, evidenciando la importancia de esta red de comunicaciones medievales.

La estructura interna de la torre consta de dos plantas sobre bóvedas que albergan un aljibe y una chimenea, con muros de 2 metros de espesor atravesados por varias aspilleras que permitían la vigilancia y defensa. Desde la torre se disfruta de un panorama excepcional sobre la llanura y la costa del Rosellón que constituye una de las experiencias visuales más impactantes de toda la región.

A pocos metros de la torre principal se encuentra una caseta de vigilancia forestal moderna con un mirador que complementa las vistas desde la construcción medieval. Este punto adicional permite obtener perspectivas diferentes y actúa como excelente lugar de descanso para contemplar la complejidad geográfica del territorio que se extiende en todas las direcciones.

El descenso hacia el Collado del Formigó se inicia tomando un sendero hacia la derecha que conduce al famoso Balcón de Madeloc, mirador natural que ofrece vistas espectaculares de la torre desde una perspectiva completamente diferente. Este punto fotográfico constituye uno de los lugares más emblemáticos para documentar la majestuosidad de la construcción medieval integrada en el paisaje rocoso.

La bajada desde el Balcón de Madeloc hacia el Collado del Formigó presenta el sector técnicamente más exigente de toda la ruta, con una fuerte pendiente de aproximadamente 700 metros y 160 metros de desnivel que requiere experiencia en descensos técnicos de montaña. Este tramo, señalizado con marcas circulares amarillas con un pequeño punto rojo central, exige precaución y técnica depurada.

La dificultad de este descenso justifica la calificación "moderada" de la ruta y requiere experiencia previa en terrenos escarpados. Los sectores más técnicos alternan con tramos menos complicados, pero la progresión general exige atención constante y el uso de técnicas de descenso apropiadas para terreno rocoso con pendientes pronunciadas.

Una vez alcanzado el Collado del Formigó, el itinerario empalma con el prestigioso GR-10, sendero de gran recorrido que atraviesa los Pirineus de océano a océano. La incorporación a este sendero marca el inicio de una fase más cómoda y técnicamente sencilla que se mantiene durante 1.1 kilómetros a través de paisajes de extraordinaria belleza mediterránea.

El tramo por el GR-10 conduce hasta el Mas de la Tina d'en Reig, antigua masía catalana situada en el departamento de Pirineos Orientales que constituye un ejemplo excepcional del patrimonio rural tradicional de la región. Esta construcción abandonada testimonia las formas de vida tradicionales y la capacidad de aprovechamiento de recursos en territorios montañosos.

El Mas de la Tina d'en Reig representa un ingenioso ejemplo de adaptación al medio, donde era más práctico elaborar vino en el mismo lugar de recolección de uva que transportarla montaña abajo. Las ruinas de la bodega, donde el vino se transportaba valle abajo en caños de barro, evidencian las técnicas tradicionales de aprovechamiento de recursos en entornos de montaña.

La visita a las ruinas del mas permite contemplar muros de piedra de gran grosor recubiertos interiormente de baldosas, testimonios de técnicas constructivas tradicionales perfectamente adaptadas al clima mediterráneo de montaña. El emplazamiento ofrece vistas impresionantes de los Albères que enriquecen significativamente la experiencia cultural del recorrido.

Después de recorrer 1.1 kilómetros por el GR-10, el itinerario abandona este sendero tomando un desvío hacia la izquierda que inicia una subida de aproximadamente 240 metros y 60 metros de desnivel que conduce de vuelta hacia la Batería 500. Esta última ascensión completa el circuito y permite regresar al punto de partida por el mismo Antiguo Camino utilizado en la subida inicial.

La configuración circular de la ruta optimiza la experiencia senderista evitando repeticiones monótonas y permitiendo descubrir diferentes aspectos del paisaje y del patrimonio histórico. Esta variedad de perspectivas y elementos de interés convierte cada fase del recorrido en una experiencia diferenciada y enriquecedora.

La época más recomendable para realizar esta ruta abarca desde principios de primavera hasta finales de otoño, cuando las condiciones meteorológicas son más estables y las temperaturas facilitan el esfuerzo físico requerido. La proximidad al Mediterráneo garantiza un clima generalmente benigno, aunque siempre debe considerarse la exposición solar en los sectores más elevados.

El equipamiento recomendado incluye calzado de montaña con buen agarre específicamente importante para el descenso técnico desde el Balcón de Madeloc, protección solar, agua suficiente para toda la jornada, y ropa adaptada a las condiciones meteorológicas previstas. La ausencia de fuentes durante el recorrido hace imprescindible llevar hidratación adecuada desde el inicio.

La Torre de Madeloc representa una experiencia senderista excepcional que combina historia medieval, patrimonio militar, paisajes mediterráneos únicos y desafío técnico moderado, ofreciendo una de las rutas más completas y gratificantes disponibles en la región fronteriza franco-española para montañeros que buscan combinar ejercicio físico, cultura e impacto visual extraordinario en un entorno natural privilegiado.